miércoles, 23 de abril de 2008

DE VEZ EN CUANDO LA VIDA...


"De vez en cuando la vida nos besa en la boca
y a colores se despliega como un atlas...
y nos sentimos en buenas manos...

De vez en cuando la vida nos gasta una broma
y nos despertamos sin saber qué pasa... "
(Joan Manuel Serrat)


Pero también, de vez en cuando, la vida nos juega una broma pesada. Un súbito malestar puede llevarnos a comenzar deambulando aquí y allá en busca de un diagnóstico, de un nombre a lo que estamos sintiendo.
No siempre el nombre resulta tranquilizador, pero, al menos, nos habilita a la esperanza.
Y sin embargo... ¿qué pasa cuando esa esperanza queda en manos de aquellos a quienes no les interesan nuestros nombres ni nuestras historias, porque no somos personas sino "beneficiarios" de una obra social?
¿Y qué sucede cuando nuestra esperanza -cara, muy cara, inaccesible para nosotros- desaparece en medio de tanta burocracia? ¿Qué pasa cuando como "beneficiarios" nos dicen que recibimos aquello que nunca llegó a nuestras manos? ¿Qué, cuando nos patotean por defender nuestro derecho a la vida?
Y sí, nuestra esperanza es cara. La medicación oncológica o el interferón que, en este país devastado y devastador, se cotizan a precio de dólar, para nosotros, tienen el valor de la esperanza de vida y de la calidad de vida.
Tratamos de gritar, de convocar, de pedir ayuda, pero los medios guardan un "piadoso" silencio.
A veces somos prisioneros de una sociedad, o de una obra social, o de juegos de poder.
Pero no van a aprisionar nuestra esperanza. Porque, aunque sea cara, es la única que tenemos.
Y es por eso que queremos contar nuestra historia.

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